jueves, 1 de noviembre de 2012

TODOS LOS SANTOS Y FIELES DIFUNTOS...

Hoy, día de Todos los Santos y mañana 2 de noviembre, de los Fieles Difuntos, celebramos dos festividades de enorme tradición en nuestra Santa Madre, la tan vejada, atacada y perseguida Iglesia católica, apostólica y romana, atacada tanto como siempre, en cumplimiento de lo que el propio Jesucristo le vaticinó, aunque también dijo que "las Puertas del Infierno no prevalecerán contra Ella".

También se celebra en otras iglesias cristianas, en las que el recuerdo de los santos de todos los tiempos y de los fieles difuntos en Cristo, Nuestro Señor, siempre ha sido motivo de grata memoria, de oración por las almas, de un nuevo reeencuentro con Dios y con toda la familia de la Iglesia universal, la que desde tiempo inmemorial, desde Abraham hasta hoy, pasando por el Nacimiento, Infancia, Vida terrena, Predicación evangélica, Pasión y Muerte en la Cruz de Cristo, con su Resurrección y Ascensión al cielo, ha caminado por 'este valle de lágrimas'. 

Hoy quisiera recordar a Todos los Santos, a los Mártires, a las Vírgenes, a todos los que en su día fueron amigos del Señor, a todos aquellos que le siguieron, le escucharon y luego predicaron su Palabra. 

Y mañana quisiera recordar a los Fieles Difuntos, a todos los que, desde su humildad y su silencio, desde su vida de oración y fe en Cristo y en Ntra. Señora, la Virgen María, pasaron por los caminos y vivieron en casas, desiertos o palacios, en monasterios o conventos, en claustros o en pisos sin luz ni calefacción o electricidad, pero se vieron felices por poseer el mayor tesoro que puede haber en la Tierra, el cual es confiarse en Dios, en su divina Providencia y vivir con fe, esperanza y caridad, mientras esperamos la gloriosa venida de Ntro. Señor Jesucristo.

Que todos ellos, santos y santas de Dios, que todos ellos, nuestros familiares y amigos ya difuntos, recen por la paz en el mundo y por nosotros, como nosotros rezamos con ellos, en plena comunión de todos los santos, creyendo en el perdón de los pecados y la resurrección de la carne y en la vida en el mundo futuro, ese nuevo mundo, esa nueva Tierra que se anuncia con palabras tan esperanzadoras en el Apocalipsis de San Juan, cuando dice: "Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva. Habían desaparecido el primer cielo y la primera tierra y el mar ya no existía. Vi también bajar del cielo, de junto a Dios, a la ciudad santa, la nueva Jerusalén, ataviada como una novia que se adorna para su esposo." (Ap 21, 1-2, La Biblia, ed. de La Casa de La Biblia, PPC. Sígueme, Verbo Divino, 1992, pág. 1894)

Aunque esta es una página atípica y no sea una entrada de las de 'Oraciones tradicionales', no me gustaría terminar sin dejaros una oración. Dejaré su explicación para otro día, aunque puede hallarse mucho en internet sobre ella. Es la antífona "Ubi cáritas". Podría haber escogido otra pero... 

No sé, juzgad vosotros si puede o no corresponder con estos dos días festivos y de recuerdo a nuestros santos y fieles difuntos. 

En la Comunión con Padre, Hijo y Espíritu Santo, con María y todos los amigos del Señor, ahí mismito, tal vez un día "nos volveremos a encontrar..."  

Va la oración en latín y una traducción:
 
ORIGINAL EN LATÍN

Ubi caritas et amor, Deus ibi est.
Congregavit nos in unum Christi amor.
Exsultemus, et in ipso jucundemur.
Timeamus, et amemus Deum vivum.
Et ex corde diligamus nos sincero.
Ubi caritas et amor, Deus ibi est.
Simul ergo cum in unum congregamur:
Ne nos mente dividamur, caveamus.
Cessent iurgia maligna, cessent lites.
Et in medio nostri sit Christus Deus.
Ubi caritas et amor, Deus ibi est.
Simul quoque cum beatis videamus,
Glorianter vultum tuum, Christe Deus:
Gaudium quod est immensum, atque probum,
Saecula per infinita saeculorum. Amen.


VERSIÓN CASTELLANA

Donde hay caridad y amor, allí está Dios.
El amor de Cristo nos ha congregado y unido. 
Alegrémonos y deleitémonos en Él. 
Temamos y amemos al Dios vivo. 
Con sincero corazón amémonos unos a otros.


Donde hay caridad y amor, allí está Dios.
Estando congregados y unidos, 
cuidémonos de estar desunidos en espíritu. 
Cesen las malignas rencillas, cesen los disgustos.
Y Cristo nuestro Dios reine entre nosotros.


Ojalá junto con los bienaventurados 
veamos también tu rostro en la gloria
¡oh Cristo Dios nuestro! Este será el gozo 
santo e inefable por los siglos de los siglos.


Amén


Que seáis muy felices, amigos, que Dios os bendiga y Nuestra Señora os guarde siempre.

sábado, 27 de octubre de 2012

FRASES CÉLEBRES COMENTADAS (5)

Queridos e impenitentes amigos chestertonianos: Este que os escribe y siempre os desea lo mejor llevaba desde junio de 2010 sin continuar la atrabiliaria y consabida serie sobre las Frases célebres comentadas. Más allá de mis naturales pereza, desidia y abandono, ignoro las causas de no haber seguido con serie tan enjundiosa y de tanto éxito en estas páginas, a tenor de lo que me indican los contadores de visitas, si es que he de creerlos, aunque no sé si son dignos de crédito. Me cuentan estos contadores que las entradas de las frases tienen muchas visitas. Sean, pues, dadas gracias a Dios por estas visitas tan amables y a vosotros, por hacerlas. Y vamos, pues, sin más demoras ni circunloquios, con un nuevo racimo de

                       FRASES CÉLEBRES COMENTADAS (5)

Todas son de nuestro querido Gilbert Chesterton, como no puede ser de otra forma en un blog dedicado a homenajear su figura. Espero que os gusten. Van comentadas por este que os escribe (de cuando en cuando, de tiempo en tiempo) y, aunque lo de menos valor sea mi comentario, sabed que se ha compuesto con mucho amor y dedicación...

1.-"Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción".

El destino, ese maldito. El sino, o mal sino, según sonría o no eso que llaman suerte o fortuna, está presente en la vida de todo mortal. Sin embargo, una fuerza se le opone, que es la de nuestra propia libertad o albedrío. Ese libre albedrío que Dios nos dio para actuar y, dependiendo de cómo sea nuestra actitud en la vida, alcanzaremos nuestras metas o no. El destino se opone a la libertad en muchas ocasiones pero, como apunta el gran Chesterton, en el equilibrio entre destino y libre albedrío se cifra la felicidad humana.

2.-"Quienes hablan contra la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen".

En efecto, lleva estando de moda desde hace muchos años el atacar a la familia tradicional, que no es otra que la familia cristiana, la que llevamos conociendo desde hace milenios. Chesterton fue uno de sus más férreos y fieles defensores. Los ataques que ya se daban en su época se han vuelto hoy más agresivos y despiadados. Por desgracia, los hechos han venido a darle la razón. Pero los que deshacen la familia no saben lo que hacen. De algún modo, se atacan a sí mismos y a su pasado. 

3.-"Las vidas de los ricos son en el fondo tan aburridas y monótonas, sencillamente porque ellos pueden escoger lo que ha de sucederles. Están aburridos porque son omnipotentes... La cosa que mantiene la vida romántica y llena de ardientes posibilidades es la existencia de esas grandes limitaciones vulgares que nos obligan a todos a enfrentarnos a las cosas que no nos gustan o que no esperamos".

Es sabido que Chesterton despreciaba a los ricos, a los altos plutócratas del mundo que vivió. Sin duda hoy se habría escandalizado al conocer las fortunas de algunos ricos del mundo actual y lo pobres que son muchas personas en esta sociedad que entre todos hemos construido y que se parece a cualquier cosa menos a 'un mundo feliz'. Ser pobre, al menos, tiene esa ventaja: lo imprevisible de la vida. El rico, al tener la suya resuelta, deja de interesarse por todo y todo le aburre y le molesta. 

4.-"Todas las buenas maneras tienen que principiar compartiendo alguna cosa con sencillez. Dos hombres tienen que compartir un paraguas; si no tienen un paraguas, tendrán por lo menos que compartir la lluvia, con todas sus ricas posibilidades de humor y de filosofía".

En la idea y en el hecho de compartir, de compartir la vida o cualquier objeto que forme parte de ella, está tal vez el secreto de la felicidad terrena. No somos nada cuando lo queremos todo para nosotros. Y, en cambio, podemos ser y aspirar a todo cuando queremos compartirlo todo, desde nuestra charla en la esquina de un café a nuestra capa o nuestro paraguas en un día de lluvia. Compartir es vivir.

5.-"La edad de oro retorna a los hombres cuando, aunque sólo sea momentáneamente, se olvidan del oro".

De hecho, la Edad de Oro, si es que tal cosa existió alguna vez y no se trata de un mero mito de la cultura, debió ser aquella en que los hombres lo compartían todo, en que no existía ni 'tuyo' ni 'mío', sino tan solo un 'nuestro' que lo abarcaba todo. Es discutible que existiese esa Edad de Oro pero, sin duda, si alguna vez se dio en el mundo, como ya escribió nuestro admirado autor, debió ser aquella época en que los hombres se olvidaron del oro.

Hasta la próxima entrega de las frases comentadas. Ojalá no haya que esperar otros dos años para que llegue hasta vosotros. 

En cualquier caso, que seáis felices, que paséis unos días llenos de buenos momentos y Dios os bendiga siempre y Nuestra Señora la Virgen os acompañe y os proteja en todo momento  

viernes, 12 de octubre de 2012

Visita el blog de Zambullida


Visita el blog de nuestra amiga Zambullida


Sin vida

Siento como si me hubieran arrebatado la vida, aunque siga viviendo. Siento que el destino ha decidido de improviso robarme esa recompensa que me merecía tras años de infames luchas, en las que me pegado contra todo, pese a que me dijeran que no buscaba sino quimeras y que los sueños eran sólo momentos de evasión en los que uno se refugiaba cuando la realidad golpeaba con saña, cuando ya no se soportaba más dolor. {...}

martes, 9 de octubre de 2012

LA BALADA DEL CABALLO BLANCO (1)

Se cumple más de un siglo desde que nuestro admirado Gilbert Keith Chesterton compusiera, en 1911, su célebre The Ballad of the White Horse (La balada del caballo blanco), un largo y bellísimo poema, cuyo tema principal es la victoria del rey Alfredo el Grande en la batalla de Ethandun. Ese es el tema principal pero, en hombre de tanta cultura y tantos intereses como fue Chesterton, reducir ese poema a tan poco sería un error. En los versos de esta bella y extensa balada, podemos encontrar muchos otros asuntos, temas que el autor inglés toca con soberbia maestría y que, en esta leve y sucinta entrada, nos gustaría compartir con vosotros. Podéis hallar datos esenciales de este poema en la siempre socorrida Wikipedia.

El poema, según parece, no ha sido nunca traducido al castellano. Sí he encontrado traducida la dedicatoria, en la estupenda página de Escritores católicos, a cuya entrada sobre "La balada del caballo blanco" os remito. En la dedicatoria, como suele ser habitual en algunos poemas de Gilbert K. Chesterton, comienza situando su obra en un clima en el que se resaltan los contrastes entre la luz y la sombra, entre el caos y el orden, entre el fuego y la tiniebla. Una nube arcaica y una inmensa cara que se vuelve hacia la noche, como metáforas de quién sabe qué pensamientos, pues sorprende la capacidad chestertoniana de crear metáforas de gran poder evocador:

          Of great limbs gone to chaos,
          A great face turned to night--
          Why bend above a shapeless shroud
          Seeking in such archaic cloud
          Sight of strong lords and light?
 
Nótese el uso de la aliteración, propio de la poesía inglesa.
 
En ese contraste de luces y sombras, enseguida se crea el ambiente épico, con un recuerdo
tal vez shakespeariano, con ese enterrador junto a la tumba de siete ingleses que aparecen 
en los versos siguientes de la dedicatoria. Hay luego una referencia al 'dragón de oro' y a un 
tiempo que no es el nuestro, pero al que le debemos lo que somos. Y es en la quinta estrofa 
donde se menciona por primera vez al rey Alfredo: "la Inglaterra de ese amanecer pervive /
y este asunto de Alfredo y el danés / parece como un cuento que todo el pueblo finge / 
demasiado inglés para ser verdad".
 
Esa atmósfera de cuento de hadas, entre la realidad y la leyenda, atmósfera tan querida 
y tan bien compuesta en las ficciones de Chesterton, encuentra en estos versos un buen 
ejemplo de cómo mezclar la Historia y la Fantasía. El poder evocador de los versos 
chestertonianos queda cifrado en las plásticas y pictóricas descripciones de esta 
dedicatoria. Hay auténtica épica en estos versos, recuerdos bíblicos y citas de la épica 
inglesa, con la inevitable referencia al cantar de Beowulf, tan destacado ejemplo de la 
lírica y la épica de la poesía inglesa o anglosajona, por mejor decir.
 
En la estrofa 11, que en inglés dice así
 
          Do you remember when we went
          Under a dragon moon,
          And 'mid volcanic tints of night
          Walked where they fought the unknown fight
          And saw black trees on the battle-height,
          Black thorn on Ethandune?

con nuevos ejemplos de hermosas aliteraciones, y extraña referencia a una luna draconiana 
y al tinte volcánico de la noche, el poeta introduce a sus lectores en la acción, algo muy del 
gusto de Chesterton, entre árboles negros y la negrura de la batalla de Ethandun. Somos 
nosotros los que caminamos en esa batalla ("when we went..."). 
 
Hay casi al final de esta dedicatoria unos versos que han llamado mi atención, por la belleza 
de la forma y la hondura de su sentido. Dicen así:
  
         And I thought, "I will go with you,
          As man with God has gone,
          And wander with a wandering star,
          The wandering heart of things that are,
          The fiery cross of love and war
          That like yourself, goes on."

          O go you onward; where you are
          Shall honour and laughter be,
          Past purpled forest and pearled foam,
          God's winged pavilion free to roam,
          Your face, that is a wandering home,
          A flying home for me.
 
Que en una apresurada traducción podrían quedar de esta manera:
 
Y yo pensé: 'Iré contigo, como el hombre que fue con Dios, y vagaré como estrella errante, 
vagabundo mi corazón irá contigo, la fogosa estrella de la guerra y el amor, que como tú 
mismo, marcha adelante. Oh, avanza, avanza, donde tú estás habrán de estar el honor y 
la sonrisa, pasados la púrpura foresta y la perlada espuma, libres para seguir el alado 
camino de Dios, tu rostro, que es una casa errante, como un hogar volante para mí...' 

En próximas entradas seguiremos disfrutando de este bello y magnífico poema de 
Chesterton, del que, por ahora, solo quise ofreceros unas apreciaciones superficiales y 
lo más sencillas y escuetas que pude.


Que Dios os bendiga siempre y la Santísima Virgen os guarde de todo mal. 
Hasta pronto, amigos

domingo, 30 de septiembre de 2012

CHISPAZOS OTOÑALES

Ya tenemos encima el otoño. Las estaciones se suceden en su devenir de siglos, a pesar de cambios climáticos y de apocalipsis mayas. El otoño es tiempo de meditación, de lluvias, de colores ocres y de melancolías. El otoño suele ser propicio al amor, o al menos no resulta menos adecuado para el amor que cualquiera de las otras estaciones. En otoño va feneciendo el año y se preludia lo que podrá o no depararnos el año venidero. Pero antes de que 2012 termine y antes de que haya o no otro fin del mundo, repasemos algunas noticias de estas últimas semanas...

RESCATEMOS AL GOBIERNO

Se habla mucho de rescatar a España. La economía está hecha un desastre, eso no hay quien lo niegue pero ¿estaremos mejor si finalmente nos rescatan? En mi modesta opinión, a quien hay que rescatar es al gobierno de la nación, que se debate entre el síndrome de 'la tijera salvaje' y el del pasotismo contemporizador. Rajoy no ha podido empezar peor. Esperemos que termine mejor de lo que ha comenzado su mandato. Ya no vale la excusa de la herencia. Ahora toca trabajar, dar ejemplo de compromiso con España y dejar de escurrir el bulto. ¡Nos va en ello el futuro de nuestro país, Mariano...!

MAS CADA DÍA QUIERE MÁS

No es la primera vez que dedicamos un chispazo al sr. Artur Mas. Al ganar CiU las elecciones pensamos que se acabaría con los desmanes del llamado 'tripartito' pero nada de eso ha sucedido. Mas ha llevado el disparate nacionalista y catalanista hasta el límite extremo, próximo a la ruptura con España. ¿Órdago bravucón para conseguir MÁS dinero o amenaza real de secesión frente a la España constitucional? El gobierno ni debe ni puede tolerar ese envite. Nada de referendo, ni de declaración unilateral ni de consulta soberanista. España no se entiende sin Cataluña y Cataluña no se entiende sin España, aunque algunos no lo entiendan.

LA DISTRIBUCIÓN DE LA POBREZA

Los gobiernos de los países del mundo, sean desarrollados o no, parecen decididos a generalizar la pobreza, en lugar de redistribuir las riquezas. Es tópico decir que en el mundo actual cada vez los ricos son más ricos y los pobres, más pobres. No por tópico deja de ser cierto. Conviene que propiciemos un cambio en las estructuras políticas de eso que llamamos 'democracia occidental', para convertirla en un auténtico estado de gobierno del pueblo, para el pueblo y con el pueblo, sin caer en populismos, claro. La tiranía vive hoy disfrazada de falsa democracia. Algo debemos hacer entre todos para evitar que ese sistema embustero, corrupto y explotador perdure. Qué ejemplo el de Cáritas en España, ayudando a los pobres y a los más afectados por la crisis... 

PROGRESISMO Y PURITANISMO

El chispazo chestertoniano viene del diario digital Hispanidad, donde don Eulogio López escribe un sensato y bien razonado artículo al hilo de las manías progres y puritanas del actual activismo liberticida y de pensamiento único. Lo políticamente correcto nos invade, cambia nuestra personalidad, nos censura sin motivo y algunos ni nos dejan vivir, ni beber ni fumar ni comer ni nada de nada. El autor concluye con razón que tanto el progresismo como el puritanismo son enemigos del verdadero cristianismo. Léanlo, amigos. Les gustará. 

Como siempre, os deseo lo mejor. Que paséis un feliz mes de octubre y que el otoño os depare muchas felicidades, sean grandes o pequeñas. Cuidaos, que Dios os bendiga y hasta muy pronto.

sábado, 15 de septiembre de 2012

GILBERT K. CHESTERTON: EL CANDOR DEL PADRE BROWN (y 4)

En primer lugar, debo disculparme formalmente ante todos vosotros, queridos amigos, por haber tenido abandonadas estas páginas durante más de cinco meses, cosa que no me había sucedido nunca desde que emprendí la maravillosa aventura de abrir un blog. No ha sido por gusto o capricho, sino pura y sencillamente por motivos de trabajo, que este año me ha mantenido más ocupado de lo que habría sido mi deseo. 

En segundo lugar, me veo en la obligación de agradecer a varias personas el detalle que han tenido de enviarme mensajes para interesarse por mí y por las razones de esta ausencia impremeditada. A todos ellos, pocos o muchos, seguidores y amigos, mil gracias por gestos tan amables, con bendiciones chestertonianas. 

En fin, ya podemos retomar juntos el rumbo del blog, justo en el punto donde lo habíamos dejado. Faltaba una entrada para completar nuestra leve pero admirativa visita al universo de El candor del Padre Brown, de Gilbert Keith Chesterton. Vamos, pues, si os parece a dedicarla, como aquí quedó prometido, a tratar sobre el estilo del autor, sobre la creación de sus personajes y otros temas diversos al hilo de esta simpática y maravillosa obra de ficción. 

Empecemos, si os parece, con los personajes principales de esas entrañables historias policiales. A lo largo de los sucesivos relatos, la visión que el propio Chesterton nos ofrece sobre su personaje no puede ser más peyorativa. No es que lo odiase, como le pasaba a Sir Arthur Conan Doyle con su Sherlock Holmes, pero es bien cierto que a veces retrata al Padre Brown en unos términos bastante despectivos. 

En el primer cuento, el de "La cruz azul", pongamos por caso, se lee: "Tenía una cara redonda y obtusa, como un pastel de Norfolk, y sus ojos estaban tan vacíos como el mar del Norte. Llevaba varios paquetes envueltos en papel de estraza que era totalmente incapaz de manejar". Y más adelante, en esa misma historia: "Valentin había logrado averiguar que [...] el Padre Brown, sin duda, era el propio y diminuto paleto que venía en el tren". O en "El hombre invisible", donde se le califica como "el insignificante Padre Brown..." 

Esa suerte de desprecio hacia al curita refleja, en realidad, el odio que le dispensan los demás personajes, más que el autor, y es una de las constantes que se repiten no solo en esta primera y más conocida colección de relatos, sino en todas las de la serie del cura detective. La caracterización que de él nos ofrece el autor revela, por un lado, su descuido, su olvido en la etiqueta y su suciedad, pero también sus altas dotes intuitivas y su profundo conocimiento del alma humana.

En efecto, para ser justos, conviene señalar que Chesterton no solo destaca los defectos o el descuido en el vestir de su criatura de ficción. En algunas ocasiones, también alaba sus dotes de investigador, como leemos en "Los pecados del Príncipe Saradine": "Aunque el Padre Brown era de suyo silencioso, era también un hombrecillo de lo más simpático [...] Poseía la treta del silencio amistoso que es tan indispensable para provocar que le cuenten a uno cosas". De hecho, tal vez sea ese el contraste que quiere dejarnos Chesterton al escribir sobre su personaje: descuidado y desarreglado en su apariencia externa, pero sumamente intuitivo, lógico y ordenado en su interior, en su moral y en su corazón.

Mientras el Padre Brown aparece caracterizado como un hombre menudo, diminuto, tímido y desaseado, pero muy humano, campechano y agudo, el gigantesco Flambeau se nos muestra como su antítesis: siempre bien vestido, alto, caballeroso y todo corazón, aunque mucho más cándido e ingenuo que el curita, quien se las sabe todas sobre el mal y las argucias de los malvados. El cura sabe más del mal que el propio criminal, lo que constituye la base de todas estas historias. Flambeau, por su tremenda fuerza, caballerosidad y bonhomía sin límite, es el escudero perfecto del Padre Brown, y la prueba palpable de que al curita, a diferencia de otros detectives de ficción, no le interesa tanto detener al criminal como salvar su alma. Flambeau pasa de ladrón de guante blanco a detective en el curso de estos relatos y, en su evolución, reside uno de los éxitos de este libro. Se lee con mucho interés cómo el inconmovible gigante del crimen termina cayendo en las redes del curita de Essex y acaba como detective amateur.

La tercera figura de interés en estas historias, más allá de otros personajes de cierto relieve, es la del superdetective Aristide Valentin, en quien puede esconderse la crítica chestertoniana hacia los detectives anteriores. El francés Valentin puede verse como el prototipo de investigador que había dominado la narrativa de la época. Tiene mucho de los detectives franceses de principios de siglo, y un algo de Holmes 'a la francesa', aunque Chesterton admiraba las historias de Conan Doyle y, sin duda, con él pudo pretender una crítica al detective sobrehumano, a ese superhombre que tanto detestaba, frío, calculador y que, en el fondo, está más cerca del delito que muchos de los criminales que aparecen en este tipo de literatura. De hecho, al final de la segunda historia, "El jardín secreto", se puede leer: "[En su cara lívida] ...había un orgullo mayor que el de Catón".

Yendo al estilo de Chesterton, se puede afirmar, sin temor a ser exagerados, que es el escritor que, en mi opinión, ha sabido dar mejores y más efectivos toques literarios a sus historias policiales. Otros tendrán el honor de idear los argumentos más ingeniosos, las historias más truculentas o sorprendentes, las más emocionantes o adictivas. Creo que Chesterton es quien mejor y más literariamente ha sabido escribir misterios policiales. De hecho, Jorge Luis Borges le lanzó un piropo que sigue siendo cierto, al decir que la novela y el cuento policial podrían pasar de moda, pero que las ficciones de Chesterton seguirían leyéndose siempre. Y eso es por su altísima calidad literaria.

Veamos algunos ejemplos del estilo literario de Chesterton, siquiera sea a vuelapluma. Aparte de las citas y menciones literarias a otros autores y obras que salpican cada relato, cabe señalar el intenso poder descriptivo del autor, su uso audaz de las metáforas y su pictórica y plástica forma de retratar tanto a los personajes de la trama como a los lugares y ambientes que describe. 

Así, en la sombría historia de "La honradez de Israel Gow", leemos: "Aquella cascada de techos inclinados y cúspides de pizarra verde mar [...] hacía pensar a un inglés en los sombreros en forma de campanarios que usaban las brujas de los cuentos de hadas. Y el bosque de pinos que se balanceaba en torno a sus verdes torreones parecía, por comparación, tan oscuro como una bandada innumerable de cuervos". 

También en la edición de este libro de la editorial Anaya, en una de las notas de Emilio Pascual al hermoso cuento de "La muestra de la espada rota", se lee: "La luna, que en El jardín secreto era "dura", una "cimitarra" que rasgaba y deshacía; que en Las estrellas errantes, "sobre el cielo de zafiro" [...] era "de plata"; que en Los pecados del Príncipe Saradine [...] era "de limón" y "oro pálido", aquí [...] es "de hielo", "bola de nieve", y a su fulgor se "refrescan" los recuerdos". Es innegable la maestría de Chesterton en la construcción de las descripciones de cada elemento que articula sus historias. En todos ellos supo poner su talento como pintor al servicio de cada narración.

En una idea que recoge en parte lo expresado por Thomas De Quincey en su célebre Del asesinato considerado como una de las bellas artes, Chesterton nos asegura que "el criminal es el artista creador; el detective es solo el crítico". De igual modo, podemos imaginar al autor como el sagaz y literario compilador de esas críticas a los artísticos bocetos criminales que aparecen en estas narraciones. En fin, podríamos seguir acumulando detalles de su admirable destreza narrativa, pero tampoco es cuestión de agotar el tema. Es preferible que el lector los descubra por sí mismo, aunque no dudo en que nos dará la razón en lo que a este punto se refiere. 

Antes de finalizar, consignaremos algunas de las opiniones de otros autores y críticos literarios que inspiraron estos magníficos relatos de Chesterton. Por supuesto, no están todas, ni se aspira a ello, pero sí he recogido algunas que me parecen relevantes o de interés, por distintas razones.

Así, el célebre crítico y escritor inglés Julian Symons, autor él mismo de algunas novelas policiacas, dejó escrito en su Historia del relato policial (1982) que "para Chesterton, el escritor de novelas detectivescas debería ser considerado como el poeta de la ciudad, mientras que el detective sería como un protagonista romántico, el protector de la civilización". Symons concluye: "Una lectura de Chesterton avala aquella verdad según la cual las mejores historias detectivescas están escritas por mano de artistas, no de artesanos". 

Por otra parte, el profesor Alberto del Monte asevera que "crimen y misterio son para él efectos de la acción diabólica: resolver un enigma significa restituir al mundo, trastornado por el demonio, el orden primero en el que se refleja la paz de Dios".

Y Jorge Luis Borges, en su Introducción a la Literatura inglesa (1965), escrita en colaboración con María Esther Vázquez, tras afirmar el singular hecho de que "hubiera podido ser un Edgar Allan Poe o un Kafka; prefirió -debemos agradecérselo- ser Chesterton", señala su admiración por la amable narrativa chestertoniana y asegura que "su obra más famosa la constituyen los cuentos del Padre Brown. Cada uno de ellos sugiere un hecho fantástico, que luego se resuelve racionalmente".  

Y en otro lugar, el propio Borges escribe: "Cada una de las piezas de la saga del Padre Brown presenta un misterio, propone explicaciones de tipo demoníaco o mágico y las remplaza, al fin, con otras que son de este mundo. La maestría no agota la virtud de esas breves ficciones".

Podríamos acumular muchas más opiniones sobre el autor y su obra, pero insisto en que no es conveniente agotar al lector con ellas. Bastante ha hecho si ha llegado hasta este punto. En mi caso, baste decir que admiro profundamente todas estas historias, aunque si hubiera de quedarme con las tres que más me asombran y me deleitan, elegiría estas: "La honradez de Israel Gow", "El ojo de Apolo" y "La muestra de la espada rota". Siendo todas maravillosas, creo que estas tres ejemplifican singularmente la inspiración poética de su autor, su talento literario, su ingenio en la construcción de ficciones y su poder evocador y plástico.

Espero que el lector que tenga la fortuna de no haberlas leído aún, se acerque a ellas y las disfrute. Estoy seguro de que no le defraudarán. Al contrario, es muy probable que sienta el deseo de leer otras escritas por Chesterton, y de las que trataremos aquí, si Dios quiere, en un futuro.

Hasta ese momento, que Dios os bendiga a todos y Nuestra Señora os proteja siempre y en todo lugar. 

Hasta pronto. Que seáis felices, amigos.

miércoles, 4 de abril de 2012

ORACIONES TRADICIONALES (16): EL REGINA COELI

Hace tanto tiempo que no actualizo el blog que casi se me había olvidado cómo se entraba a la página. Siento no haber podido estar con vosotros. Me consta que algunos amigos han requerido la actualización, pero mi trabajo oficial y otras varias ocupaciones me han tenido apartado de esta página. Hoy regreso a ella para, aprovechando la Semana Santa, dejar una nueva entrega de las "oraciones tradicionales".

En este caso se trata del Regina Coeli, o Regina Caeli, que también se dice así. La oración "Reina del Cielo" se refiere, evidentemente, a María y se reza a modo de felicitación a Nuestra Señora por la Resurrección de su Hijo. Es, por tanto, una oración perfecta para este tiempo pascual. Parece que esta oración data del siglo XII y, pese a que desconocemos su autor, se ha atribuido con frecuencia a San Gregorio Magno. La tradición dice que él escuchó los primeros versos de este canto de voces de los propios ángeles y luego él lo completó, con un verso más.

Como siempre, os ofrezco aquí el texto original latino y la versión castellana, con un vídeo donde se canta la oración. Espero que os guste. Sin más, os deseo una feliz Semana Santa, llena de fe y de bendiciones para todos vosotros. Que la vivamos con intensidad. Que Dios os bendiga y Nuestra Señora os proteja siempre. Hasta pronto, amigos.

REGINA COELI (Original latino)

V/
Regina caeli, laetare, alleluia.
R/
Quia quem meruisti portare, alleluia.
V/
Resurrexit, sicut dixit, alleluia.
R/
Ora pro nobis Deum, alleluia.
V/
Gaude et laetare Virgo María, alleluia.
R/
Quia surrexit Dominus vere, alleluia.
V/
Oremus:
Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi, mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; ut, per eius Genetricem Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.


REGINA COELI (Versión castellana)

V/
Alégrate, reina del cielo, aleluya.
R/
Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.
V/
Ha resucitado, según predijo; aleluya.
R/
Ruega por nosotros a Dios; aleluya.
V/
Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.
R/
Porque ha resucitado verdaderamente el Señor; aleluya.
V/
Oremos.
Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos que por su Madre, la Virgen María, alcancemos el goce de la vida eterna. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.