miércoles, 16 de marzo de 2011

TRECE DETECTIVES

En 2011 cumple sus cien primeros años el agudo y entrañable Padre Brown, detective creado por la fértil e ingeniosa mente de Gilbert Keith Chesterton. Lo cierto es que el personaje nació, en realidad, en 1910, fecha de la que data la primera aventura, "La cruz azul" (The Blue Cross), aunque el libro que reuniría las doce primeras narraciones con el Padre Brown como protagonista no salió publicado hasta 1911 y de ahí el aniversario que celebramos.

También es sabido que el curita católico de cara de luna, ojos grises de arenque, vivísima inteligencia y supremo conocimiento del alma humana le fue inspirado a Chesterton en sus largas conversaciones con el Padre John O'Connor, tan decisivo en su conversión al catolicismo. Siempre se ha dicho que O'Connor fue el modelo del Padre Brown, aunque yo veo muchísimo del propio Chesterton en su criatura de ficción más famosa y conocida en todo el mundo. 

No voy a dedicar esta entrada al homenaje a las historias del Padre Brown, cuyas aventuras íntegras iré glosando este mismo año, si Dios quiere y tengo tiempo. Hablaremos del curita de Norfolk en otras entradas, especialmente escritas para conmemorar tan feliz aniversario, feliz al menos para todos aquellos que adoramos la literatura chestertoniana y, en particular, sus ficciones policiales. En esta entrada de hoy quisiera hablaros de otro libro del autor inglés, libro que bien puede servir de introducción a quienes no conozcan las novelas y cuentos detectivescos de GKC.

En efecto, la editorial Montesinos sacó en 2009 un bello y completo volumen, Trece detectives (Thirteen  Detectives) donde se reúnen algunas de las más ingeniosas aventuras de los muchos y singulares detectives que Chesterton creó a lo largo de su carrera narrativa. En ese libro aparece, como no podía ser menos, el propio Padre Brown, y además la editorial tuvo el acierto de incluir una aventura inédita del Padre Brown ("El caso Donnington"), a la que me referiré luego. La inclusión de este relato inédito supone una excelente novedad para los muchos fans con que cuenta el sagaz detective y curita inglés en todo el mundo.

Pero en este libro no solo aparece el 'cándido' Padre Brown, sino que se completa con otros doce detectives debidos a la maestría narrativa de GKC. Llamarles detectives tal vez pueda confundir a algunos lectores, porque muchos de ellos no son el detective al uso, tal y como nos lo hemos figurado a lo largo de años de leer novelas y de ver películas. 

No, porque los detectives de G.K. Chesterton ejercen, casi siempre, otras profesiones, empezando por el mismo Padre Brown, que es sacerdote, aunque nunca se le ve oficiando misa, como ya notó en su día Agatha Christie, que admiraba el personaje. Los otros detectives chestertonianos viven de oficios y profesiones que a veces poco tienen que ver con el mundo policial. 

Así, aparecen, por ejemplo, Gabriel Gale (protagonista del libro El poeta y los lunáticos) es poeta, un poeta extraño y estrambótico, que a veces se entretiene en hacer el pino para ver la realidad de otra manera; Horne Fisher (del libro El hombre que sabía demasiado y uno de los más agudos e interesantes detectives de Chesterton) es una especie de funcionario que conoce todos los entresijos y tramas ocultas de la alta política inglesa; Basil Grant (del libro El club de los negocios raros), juez ya retirado que se ve envuelto en enigmáticos sucesos relacionados con un misterioso club de nuevas profesiones, acompañado por su hermano Rupert, detective aficionado, y siempre dispuesto a dudar de las ideas de su hermano Basil; Mr. Pond (del libro Las paradojas de Mr. Pond, uno de los últimos que escribió Chesterton), personaje que consigue sorprender a todos sus interlocutores a fuerza de paradojas aparentemente inverosímiles.

Los otros personajes detectivescos que aparecen en las páginas de Trece detectives son Mr. Traill, el Dr. Adrian Hyde, John Brandon, Walter Weir, Mr. Brain, Cuthbert Grayne, Bertrand y Max Pemberton

Mr. Traill protagoniza el relato "El jardín de humo" y no volvió a aparecer en otros cuentos detectivescos, pero sólo por la originalidad de este merece figurar en la antología. 

El Dr. Adrian Hyde, célebre detective, se enfrenta al enigma de "El asesinato de las columnas blancas", pero serán sus subordinados, John Brandon y Walter Weir, quienes al final resuelvan el misterio, cuyos hechos y su solución, como es lógico, el lector nos permitirá mantener en secreto. 

Por su parte, tanto Mr. Brain como Cuthbert Grayne ayudan a resolver dos enigmas a Horne Fisher, "el hombre que sabía demasiado", en apariencia siempre indolente e indiferente a cuanto le rodea. Mr. Brain le acompaña en "El agujero en el muro" y Cuthbert Grayne en "El pozo sin fondo".

Bertrand es el compañero de aventuras  de Gabriel Gale, el poeta de conducta extravagante, y le sigue para cuidarle y protegerle, aunque el lector nunca sabe quién cuida a quién y cuál de los dos está realmente loco o cuerdo. Por último, Max Pemberton no desempeña el rol de detective, sino que presenta los hechos de "El caso Donnington", resuelto luego por el Padre Brown.

Parece que el relato de "El caso Donnington" fue descubierto en 1981, con lo que supuso una auténtica novedad para los lectores de Chesterton y lo sigue siendo para los lectores españoles de sus aventuras. Esta historia era resultado de una original iniciativa en la que se planteaba el mismo misterio a diversos autores de historias policiales y, además de Chesterton, parece que también se lo plantearon a Sir Arthur Quiller-Couch, el creador del personaje del abogado Horace Rumpole, y a la Baronesa de Orczy, la célebre autora de La Pimpinela Escarlata.

Todas las historias que forman Trece detectives merecen ser leídas porque en todas ellas se atisba el genio y la maestría narrativa de Chesterton pero, como siempre ocurre en estos casos, me permitiréis señalar las tres que, en mi humilde opinión, sobresalen sobre las demás. Estas son "El agujero en el muro", con Horne Fisher como protagonista, por el maravilloso ambiente creado por Chesterton en la historia; "Los tres jinetes del Apocalipsis", historia relatada por Mr. Pond, y que, para Jorge Luis Borges, era una de las obras maestras de Chesterton, como una perfecta jugada de ajedrez; y "El caso Donnington", con el Padre Brown, por la novedad que supone el relato y la indudable atracción que el personaje del curita detective ejerce en el lector.

En fin, amigos, creo que, si tenéis tiempo y os apetece pasar un rato distraído conociendo a los más singulares detectives creados por la genial pluma de Chesterton, el libro de los Trece detectives será para vosotros una lectura perfecta.

Que Dios os bendiga a todos y que la Virgen os proteja siempre. Hasta muy pronto, queridos amigos.

jueves, 3 de marzo de 2011

EL LIBRO DE LOS SERES IMAGINARIOS (Para Zambullida)

EL LIBRO DE LOS SERES IMAGINARIOS
(Dedicado a Zambullida, con todo afecto)

Hace poco me visitó y comentó aquí una querida amiga de esta página, Zambullida, cuyo hermoso y espléndido blog  trata, entre otras cosas, sobre la belleza de lo humano, y es un sitio que recomiendo vivamente que visitéis por lo bien que escribe Zambullida, por la hermosura de los temas que toca y la sensibilidad y poesía que desprenden sus escritos. En su última visita se lamentaba de que yo no tuviera mucho tiempo para actualizar este blog (bueno, en realidad, son dos o tres blogs los que llevo entre manos, loco de mí).Y es cierto que últimamente no puedo actualizarlos tanto como me gustaría, pero es que me falta tiempo para dedicarle a este pasatiempo.

No obstante, vaya una nueva entrada. Dedicada a la amiga Zambullida, que siempre ha tenido a bien visitarme y, con tanto afecto y sinceridad, ha querido comentarme la larga ausencia ocurrida. 

El otro día encontré, entre los libros de una polvorienta estantería, uno que leí cuando era adolescente. Se trata del Libro de los seres imaginarios, de Jorge Luis Borges, editado por Bruguera (hoy desaparecida, por desgracia), en una edición de 1980, aunque el libro lo escribiera Borges allá por 1962 -¡ya ha llovido! Hoy el libro es accesible en otra edición, de Alianza Editorial, o está en las Bibliotecas, así que no tenéis excusa para no leerlo.

Es este libro una especie de "bestiario" moderno, género que estuvo muy en boga en la Edad Media, y en el cual compila Borges todas aquellas criaturas nacidas de la imaginación del ser humano, especialmente los seres y monstruos que pueblan o poblaron la Literatura universal. 

Tuve entonces la ocurrencia de entresacar algunas citas del libro, realmente jugosas, para copiarlas aquí a fin de abrir vuestro apetito y que así os entren las ganas de degustar completo este suculento y enjundioso volumen. Es decir -ya sin metátoras culinarias-, para que os dé gana de leerlo. Van algunas de las más sabrosas citas. Reúno en ellas a algunas de las criaturas más inverosímiles. Espero que los monstruos que demuestran os asombren tanto como a mí. Ahi van:

De "Los ángeles de Swedenborg" (págs. 12-13): "Los ángeles son las almas que han elegido el Cielo. Pueden prescindir de palabras; basta que un ángel piense en otro para tenerlo junto a él. Dos personas que se han querido en la Tierra forman un solo ángel. [...] Los ángeles pueden mirar al Norte, al Sur, al Este o al Oeste; siempre verán a Dios cara a cara. Son ante todo teólogos [...] En el Cielo no existe el tiempo; las apariencias de las cosas cambian según los estados de ánimo..."

De "Los Brownies" (pág. 48): "Son hombrecitos serviciales de color pardo, del cual han tomado su nombre. Suelen visitar las granjas de Escocia y durante el sueño de la familia, colaboran en las tareas domésticas [...] El ilustre escritor Robert Louis Stevenson afirmó que había adiestrado a sus Brownies en el oficio literario..."

De "Los demonios de Swedenborg" (pág. 70): "...los demonios no constituyen una especie; proceden del género humano. No están felices en esa región de pantanos, de desiertos, de serlvas, de aldeas arrasadas por el fuego, de lupanares y de oscuras guaridas, pero en el Cielo serían más desdichados. A veces un rayo celestial les llega desde lo alto; los demonios lo sienten como una quemadura y como un hedor fétido. Se creen hermosos, pero muchos tienen caras bestiales o caras que son meros trozos de carne o no tiene caras. Viven en el odio recíproco y en la armada violencia; si se juntan es para destruirse o para destruir a alguien. Dios prohíbe a los ángeles y a los hombres trazar un mapa del Infierno, pero sabemos que su forma general es la de un Demonio".

De "El doble" (pág. 73-74): "Sugerido por los espejos, las aguas y los hermanos gemelos, el concepto de Doble es común a muchas naciones [...] En Alemania lo llamaron Dopple-Gänger; en Escocia el Fetch, porque viene a buscar (fetch) a los hombres para llevarlos a la muerte..."

De "Los gatos de Kilkenny" (pág. 102): "...En la novela onírica Alice in Wonderland, Lewis Carroll otorgó al gato de Chesire el don de desaparecer... hasta no dejar más que la sonrisa, sin dientes y sin boca. De los gatos de Kilkenny se refiere que riñeron furiosamente y se devoraron hasta no dejar más que las colas".

De "Haniel, Kafziel, Azriel y Aniel" (págs. 111-113): "En la Revelación de San Juan se dice: '...y los cuatro animales tenían cada uno seis alas... y estaban llenos de ojos'. De aquí derivó Chesterton su ilustre paradoja de la noche: un monstruo hecho de ojos (a Monster made of eyes)...

Podría seguir con dragones, con catoblepas, con basiliscos y mil y un seres ilusorios y estremecedores, pero no quiero agotaros; no quiero que mi amiga Zambullida piense que sólo me interesan los seres imaginarios, también adoro a las personas de carne y hueso, aunque ahora veo que ella, que escribe tan bien, no necesita de adiestrar a ningún Brownie para redactar sus novelas y su maravilloso blog. Y también ahora he descubierto por qué tardo tanto en actualizar mi blog: "Para mi desgracia, querida Zambullida, yo también soy un ser imaginario".


Con todo mi afecto, amiga. Espero que podáis acercaros a las páginas de este apasionante libro, bestiario de animales imposibles y -¿quién sabe?- tal vez más reales que nosotros mismos. Que Dios te bendiga, Zambullida, y os bendiga a todos. Saludos y... hasta cuando vuestra imaginación pueda volver a materializarme.

miércoles, 2 de febrero de 2011

LOS PAÍSES DE COLORES

¿A que sería maravilloso poseer unas gafas azules con las cuales viéramos todo de color azul, los árboles azules como el cielo, las aves azules como el mar o ver la luna azul como el hielo? ¿Y a que también sería estupendo ponerse unas gafas rojas con las cuales ver todo de color rojo, los edificios rojos como el amanecer, la playa roja como los labios rojos de una mujer, los bosques rojos como si estuvieran incendiándose? ¿O unas gafas verdes para ver las nubes verdes como si fueran verde hierba o ver elefantes de color verde en una llano tan verde que pareciera de verdad? 

Esto es lo que podría haberte preguntado el mismo hombre extraño y desconocido que un día encontró el pequeño Tommy, protagonista de la historia "Los países de colores", con la que se abre el libro Los países de colores (The Coloured Lands, 1938), escrito por nuestro querido Gilbert  Keith Chesterton

Para quien desee saber cómo termina la curiosa historia del pequeño Tommy y su amigo, el desconocido portador de esas gafas tan peculiares, le recomiendo que lea este bello libro que la editorial Valdemar acaba de publicar en diciembre del año pasado. 

Valdemar, cuyos libros en sus diversas colecciones se presentan magníficamente bien editados y siempre con traducciones nuevas, ha rescatado este libro de Chesterton,  publicado póstumamente (como sabéis, Chesterton murió en 1936), añadiendo uno más a los muchos que ya lleva editados. 

Los admiradores y fans de Chesterton en España debemos darle las gracias a Valdemar por revitalizar la publicación de libros del gran genio inglés. Y, en particular, por darnos la ocasión de disfrutar de este libro, que contiene muchos textos de Chesterton inéditos hasta ahora en castellano y, sobre todo, por ir acompañado de treinta dibujos realizados por el autor que, sin duda, harán las delicias de los niños de cualquier edad, aunque algunos textos -en especial, los poemas- no estén pensados para los niños.

En efecto, el libro presenta relatos, poemas y divertimentos varios de Chesterton, escritos a lo largo de toda se vida: desde la historia llamada "Half-Hours in Hades" ("Medias horas en el Hades"), escrita en 1891, cuando Chesterton tenía solo 17 años de edad, hasta el artículo "Navidad y los primeros juegos", escrito en 1934, dos años antes de su fallecimiento. Medias horas en el Hades, subtitulado como Manual Elemental de Demonología, es un divertido y falso tratado sobre los diversos tipos de demonios que se han ido apareciendo a la Humanidad a lo largo de la Historia: desde la Serpiente de jardín a Fausto, pasando por el Fauno o demonio medieval o el Ángel caído del Paraíso perdido de Milton. El supuesto manual va ilustrado con los dibujos de Chesterton, soberbios, exquisitos y excelente muestra del peculiar estilo de dibujo del autor, llenos de maestría y de buen humor, realmente magníficos.

El libro contiene también una historia completa a color, titulada The Disadvantage of Having Two Heads (La desventaja de tener dos cabezas), que puede considerarse un auténtico cuento de hadas, con su héroe humilde y lleno de valentía, su princesa atrapada y luego rescatada, y hasta sus gigantes, uno de ellos con dos cabezas. Es sabido que Chesterton amaba los cuentos de hadas y, por tanto, no es extraño que él mismo escribiera uno que destila ingenio, originalidad y buen humor.

Siempre se ha admirado a nuestro autor por su fino estilo, su capacidad descriptiva, su ingenio en la construcción de ideas y pensamientos originales, su maestría a la hora de elaborar agudas paradojas y juegos de palabras, pero mucha gente apenas conoce la otra faceta de Chesterton: la del dibujo, la de la pintura. 

En su juventud estudió pintura en la Slade School of Arts con la resuelta decisión de convertirse algún día en un célebre pintor. La vida le llevó por los arduos y peliagudos caminos del periodismo escrito, pero nunca dejó de ilustrar sus propias historias y las de otros, nunca abandonó el hábito de dibujar y abocetar muñecos a cual más travieso y alocado, bien mediante un trozo de carboncillo, bien a lápiz, pastel o acuarelas. 

Por tanto, no sólo fue un maestro de la narrativa y del ensayo sino que también hemos de considerarle como uno de los dibujantes de estilo más original y ameno. En ese sentido bien se puede afirmar que fue casi un artista del Renacimiento, capaz de escribir, dibujar, pintar y diseñar maquetas y pequeños teatros animados. Este libro pone de manifiesto su tremendo talento, no sólo como creador de divertidas historias o poemas, sino como dibujante de mundos maravillosos, grotescos a veces, crueles otras, pero siempre encantadores y fascinantes.

Son particularmente reseñables sus series de dibujos llamadas "Pictures from the Paint Box" (Dibujos de la caja de pinturas) o los "Inmortal Idiots" (Idiotas inmortales), donde se atreve a caricaturizar a algunos personajes de la Historia, tales como "Abel o cascado", "Carlos I, o perdiendo la cabeza", "Nelson, o un hombre incompleto", etc. Por suerte, en Internet pueden verse algunos de estos dibujos, que traigo aquí para deleite de todos vosotros.

El propio autor se ríe de sí mismo y se caricaturiza en más de una ocasión, siempre con ese aspecto desgarbado que le caracterizaba, con su enorme cuerpo, cubierto por la capa y el ancho sombrero que le hicieron famoso por las calles de Londres.

En fin, el libro se cierra con uno de los mejores cuentos -al menos, es uno de los que personalmente más me gustan- que escribió Gilbert Chesterton: se llama "Añoranza del hogar estando en casa" y relata la historia de White Wynd, un hombre que, a modo de Ulises moderno, deja su hogar y se pone a viajar por todo el mundo en busca de aventuras para descubrir al final que el lugar que anhelaba era su propio hogar. El autor lo deja claro desde el principio: "El viaje más corto desde un lugar hasta el mismo lugar es alrededor del mundo". Una fábula encantadora que, después de disfrutar de todos los poemas, artículos y relatos anteriores, dejará al lector con un dulce sabor de boca. Tras cerrar el libro y, pasado el tiempo, quedará fijo en vuestra mente el recuerdo imborrable de unos maravillosos países de colores donde todos los prusianos son azul de Prusia, los verduleros son verdes y en Siena predomina el color siena quemado.

Queridos amigos: ¡que lo disfrutéis! Si podéis leerlo, sea cuando sea, ya me contaréis si os decía la verdad o, dada mi incondicional admiración por G.K.C., exageraba hasta el infinito. Os deseo lo mejor. Que Dios os bendiga y la Virgen os proteja siempre. Hasta pronto.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

LA CASA DE NAVIDAD

Amigos chestertonianos: a pesar de cierto retraso, debido a los continuados e ineludibles compromisos, comidas y cenas navideñas, quisiera felicitaros la Navidad y desearos que estéis pasando unos felices días de fiesta, celebrando la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo en compañía de vuestras familias y amigos, así como pido a Dios que os depare un venturoso año 2011. Pido en especial por aquellos que no tienen nada, por los pobres, por los enfermos, los tristes y desconsolados, para que les demos alimento, compañía, consuelo y calor humano. En ellos se refleja una vez más la forma humilde y sencilla en que Nuestro Señor quiso nacer en la Tierra. Por esto que os digo, rebuscando entre los poemas de nuestro querido Gilbert Chesterton, encontré uno muy a propósito sobre la Navidad, sobre el Nacimiento en Belén y con el tema de 'los sin techo', los sin hogar. Os ruego que no tengáis en cuenta las faltas de mi pobre traducción y espero que os guste y os haga reflexionar sobre las personas que, durante estas fiestas, no tienen nada, ni hogar ni gente que les quiera o comparta con ellos una comida. Os dejo el poema en inglés, seguido de su traducción al castellano, con el deseo de que viváis intensamente estos días de Navidad:


THE HOUSE OF CHRISTMAS

There fared a mother driven forth
Out of an inn to roam;
In the place where she was homeless
All men are at home.
The crazy stable close at hand,
With shaking timber and shifting sand,
Grew a stronger thing to abide and stand
Than the square stones of Rome.

For men are homesick in their homes,
And strangers under the sun,
And they lay on their heads in a foreign land
Whenever the day is done.
Here we have battle and blazing eyes,
And chance and honour and high surprise,
But our homes are under miraculous skies
Where the yule tale was begun.

A Child in a foul stable,
Where the beasts feed and foam;
Only where He was homeless
Are you and I at home;
We have hands that fashion and heads that know,
But our hearts we lost - how long ago!
In a place no chart nor ship can show
Under the sky's dome.

This world is wild as an old wives' tale,
And strange the plain things are,
The earth is enough and the air is enough
For our wonder and our war;
But our rest is as far as the fire-drake swings
And our peace is put in impossible things
Where clashed and thundered unthinkable wings
Round an incredible star.

To an open house in the evening
Home shall men come,
To an older place than Eden
And a taller town than Rome.
To the end of the way of the wandering star,
To the things that cannot be and that are,
To the place where God was homeless
And all men are at home.


LA CASA DE NAVIDAD

Allá a lo lejos fue conducida una madre
De una posada para vagar;
A un lugar donde, mientras ella no tiene techo,
Todos los hombres están en su hogar.
El loco establo queda muy cercano,
Con madera que tiembla y arena que se mueve,
Creció para soportar y permanecer de pie algo más fuerte
Que las cuadradas piedras de Roma.

Nostálgicos los hombres en sus casas,
Y forasteros bajo el sol,
Reposan sus cabezas en una tierra extraña
Cuando el día ha terminado.
Aquí se dan la batalla y los ojos ardientes,
Y la fortuna y el honor y la gran sorpresa,
Pero nuestras casas viven bajo cielos milagrosos
Donde comenzó el cuento del solsticio invernal.

Un Niño en un despreciable establo,
Donde las bestias se alimentan y respiran;
Sólo en aquel lugar donde Él tampoco tiene techo
Mientras usted y yo estamos en nuestro hogar;
Tenemos manos que trabajan y cabezas que saben,
Pero perdimos nuestros corazones- ¡oh, hace cuánto tiempo!
En un lugar que ningún mapa ni barco pueden mostrar
Bajo el enorme edificio del cielo.

Este mundo es salvaje como cuento de viejas comadres,
Y es extraño que las cosas sean tan sencillas,
Porque la tierra es mucha y el aire, suficiente,
Para nuestro asombro y nuestra guerra;
Nuestro descanso es tan lejano como el dragón inquieto,
Y ponemos nuestra paz en cosas imposibles
Donde sonaron atronadoras alas inconcebibles
Alrededor de una increíble estrella.

A una casa abierta por la tarde
El hogar al que los hombres han de llegar,
A un lugar más viejo que el Edén
Y una ciudad más alta que Roma.
Al final del camino de la estrella errante,
A las cosas que no pueden ser y, sin embargo, son,
Al lugar donde Dios estaba sin techo
Y en el que todos los hombres encuentran su hogar.

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS! 
¡Que Dios os bendiga y viváis un FELIZ 2011, en compañía de todos vuestros seres queridos! 
Desde estas humildes páginas, brindamos por vosotros y os deseamos que los Reyes Magos os traigan, además de muchos regalos, lo mejor: alegría, salud, paz y amor. 
Hasta pronto, amigos.

martes, 14 de diciembre de 2010

SOBRE SAN JUAN DE LA CRUZ

El blog de la SOCIEDAD CHESTERTONIANA DE ESPAÑA se complace en presentaros un sencillo homenaje a san Juan de la Cruz, Patrón de los Poetas de Lengua castellana, Doctor de la Iglesia, escrito por la esposa del administrador de estas páginas. Ella ha redactado una tesina maravillosa dedicada al santo de Fontiveros (Ávila), “san Juanillo”, como ella lo llama. De su tesina extraemos un fragmento que estamos seguros de que os gustará. Leedlo, merece la pena:

No debe imaginarse a san Juan de la Cruz como un hombre entregado con ardor a la aventura de la palabra. No debe tampoco prefigurarse la imagen de un monje bibliófilo enfrascado en la lectura constante de obras de erudición profunda. San Juan era un hombre sencillo de gustos sencillos, amante de la vida que sentía como regalo de Dios. Y como amante de la vida que era, amaba cada palabra que escuchaba o que leía, lo mismo que amó sus laderas y sus montes, sus valles solitarios o sus ínsulas de extraña fantasía. 

Examinado en el amor, materia en la que jamás existió un experto tan notable, no quiso adoptar la vía mística del silencio sino que su corazón rebosante le empujó a compartir con sus hermanos la gracia de la que Dios le hizo merecedor.

No muy distinta de la de otros hombres de letras renacentistas debió ser la formación de san Juan. Su etapa universitaria le marcó el sendero de la filosofía y la teología. 

En la Biblia supo encontrar la misma inspiración transformadora que encontrara Petrarca antes que él, y a la vez, fue la tabla de náufrago que lo salvó en mil ocasiones de la herejía. Fue su punto de cordura en el delirio y su norte sereno cuando su discurso se transformaba en laberinto intransitable. 

Gozó con la dulzura del verso petrarquista, con la sonora voz de Garcilaso o Nemoroso y con la sabiduría secreta de Fray Luis. Y escuchó –y los hizo suyos– los cantos de la gente sencilla como él, porque en la simplicidad de su palabra encontró la pureza de la expresión del corazón.

En san Juan conviven todas estas realidades literarias por igual. Y todas ellas confluyen hacia el mismo centro. Para san Juan no existe nada vacío de sentido, todo transformaba la permeabilidad de su alma y en todo halló un camino despejado hacia la trascendencia.

Aunque su formación no distara mucho de las de los hombres de su tiempo, su personalísima voz y su forma de construir lo convierten en un producto atípico, atemporal y aislado. San Juan parece un romántico iluminado en un mundo de hormas petrarquistas. Quizá como ningún otro encontró una vena alucinante que lo conectaba con lo más profundo y elevado de sus entrañas. 

Nunca temió salirse de los moldes, nunca los moldes le sirvieron para ningún propósito. No bebió de las fuentes como sus contemporáneos, sino que en ellas halló un dulce refrigerio para su imaginación. Nunca imitó a nadie que no fuera Cristo. Nada le detuvo porque su amor no estaba en este mundo, y la vía a recorrer aún era larga. Sólo tomó aquello que necesitó de todo lo que aprendió durante su vida, aunque algunos ecos estén siempre presentes en sus escritos y destilen el perfume sabroso del Cantar que más amó.

San Juan fue un alquimista de la palabra, de sus significantes y sus sentidos, y de la tradición y la sabiduría antigua. En su laboratorio poético convivían por igual las imágenes recobradas de sus experiencias extáticas de meditación, la naturaleza, recreada y recreadora que condujo sus pasos entre los versos del Cántico, el magisterio platónico y el neoplatonismo antiguo y renacentista, las palabras inflamadas de la charla cotidiana con Teresa o con Ana. 

Todo eso supo, como nadie, transformarlo en el discurso sereno de su corazón. En san Juan, Platón no suena a Platón, suena a san Juan, Garcilaso parece un creacionismo, las coplas de labranza son coplas de huerto o de caverna, y la Biblia rezuma a texto nuevo de grata reescritura. 

Espero que os haya gustado este texto escrito por mi esposa, con tanto amor y tanta sabiduría. Le doy las  gracias a ella por permitirme publicar parte de su tesina y a vosotros, por leerlo y comentarlo. Os deseo lo mejor. Que Dios os bendiga y hasta la próxima.

jueves, 9 de diciembre de 2010

CHISPAZOS INVERNALES

Estos días sufrimos los rigores del invierno con la paciencia que Dios ha dado a cada cual, entre las deliciosas nieves y las lluvias excesivas, aunque siempre deseables porque ya se sabe que en verano la pertinaz sequía azota a nuestro país de forma inmisericorde. Espero que halléis un lugar cómodo y calentito donde podáis cobijaros para, a gusto y sin prisas, leer si os apetece estos chispazos invernales de actualidad. Acomodaos en vuestro asiento. Allá vamos.

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La huelga de los controladores aéreos ha servido de excusa al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para decretar un Estado de Alarma, cosa que no había ocurrido nunca en la España democrática. ¿Era necesario decretarlo? ¿Era justa la huelga de los controladores? ¿Hasta qué punto estamos siendo manipulados por el Gobierno y sus medios de comunicación afines? Para responder a estas preguntas hay opiniones para todos los gustos. Lo que está claro es que la huelga la ha sufrido mucha gente (hasta el propio Mariano Rajoy, atrapado en Lanzarote) y que el Gobierno ha reaccionado, en mi humilde opinión, de manera desmedida, aunque la huelga de los controladores también era claramente abusiva y salvaje. Pero entonces el Gobierno de ZP ¿por qué no hizo lo mismo con la huelga del transporte público en Madrid? ¿Es que necesitaba un golpe de efecto? Hoy en el Congreso Zapatero ha argumentado que decidió decretar el Estado de alarma porque la situación era calamitosa. Su gestión política bien merecería esa misma calificación. Veremos en los meses siguientes el alcance de esta decisión y si el Gobierno ha acertado con ella o se ha equivocado una vez más.

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Las últimas encuestas de El País y La Razón han pintado un futuro muy negro para el PSOE. Parece que, de celebrarse en estos días, el partido del Gobierno se llevaría un batacazo monumental. Y no es que se deba a que el PP esté haciendo una oposición ágil, ilusionante y dinámica. No, porque el PP más bien parece haberse instalado en la actitud del que, cansado de odiar a su enemigo, se sienta tranquilamente a la puerta de su casa mientras espera ver pasar delante de ella el féretro con el cadáver de su rival. Rajoy no está haciendo prácticamente nada para merecerse una mayoría absoluta, pero como el PSOE siga ejerciendo tan mal el poder, la obtendrá sin duda alguna. Los ciudadanos están hartos de ambos líderes, están hastiados de la incompetencia de Zapatero y de la inacción de Rajoy. Posiblemente gane el PP las próximas elecciones generales, pero yo no lo tengo tan claro. No hay que dar por muerto a nadie nunca, ni siquiera al "mago" de la Moncloa, al funambulista de las fotos útiles y de las decisiones inútiles. Por cierto, ¿habrá adelanto electoral? ¿Nos rescatará la Unión Europea? ¡No se vayan, que aún hay más!

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Las pasadas elecciones en Cataluña han sellado el triunfo del señor Artur Mas, y era ya la tercera vez que intentaba el asedio a la Generalidad. A la tercera va la vencida, dicen. De momento, parece que no necesitará grandes apoyos. Lo que me preocupa de Mas es que no creo que vaya a ser mejor que Montilla para Cataluña y, desde luego, no será mejor que él para el resto de España. Seguirá oyéndose la cantinela del separatismo y del independentismo, y nos darán la matraca con el aniversario del 2014. También es preocupante que un hooligan del fútbol y de la política como Laporta haya logrado 4 escaños en el Parlamento catalán. Y me preocupa lo que ha dicho Guardiola, entrenador del Barcelona, hace poco: que ellos son de un pequeño país de allá arriba... ¿Pequeño país? ¿Qué país? No, señor Guardiola, aquí no hay más país que España. ¡Olvídense de una vez por todas del sueño iluso de los "Països Catalans"!

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Y para concluir, el "Chesterchispazo". Seguimos preparando la legalización de nuestra Sociedad Chestertoniana. Estamos muy ilusionados, aunque vayamos muy despacio con la redacción de los estatutos y el papeleo. No podemos dar una fecha fija sobre el tema pero esperamos que, entre finales de año y primeros del año que viene, esta Sociedad pueda quedar legalizada y constituida dentro del ámbito general de las asociaciones culturales. Será entonces el momento de daros la buena noticia, de presentaros los estatutos, con los fines esenciales de esta Sociedad Chestertoniana, y de pediros que, si os apetece, forméis parte de ella como socios de pleno derecho. También es posible que entonces inauguremos una página web propia, para desarrollar mejor los objetivos de la asociación. Ojalá pronto podamos anunciaros que el papeleo ha terminado y que ha nacido la Sociedad Chestertoniana de España.

Hasta entonces, cuidaos mucho. Os damos la gracias por vuestra paciencia al leer estas líneas y, como siempre, os deseamos lo mejor. Que Dios os bendiga y hasta la próxima.

jueves, 2 de diciembre de 2010

LA COSA

Asombra ver cómo no dejan de aparecer nuevas traducciones y ediciones de libros de G. K. Chesterton en España. Uno de los últimos acaba de salir en septiembre de 2010 y se titula La cosa y otros artículos de fe (The Thing), publicado por la editorial Espuela de Plata, con edición y prólogo de Enrique García-Máiquez y traducción del propio García-Máiquez y Aurora Rice. Por cierto que García-Máiquez escribe un blog, Rayos y truenos, realmente bueno e interesante. Os recomiendo que lo visitéis.

The Thing (traducido literalmente como La cosa) es un libro de ensayos que Chesterton escribió en 1929, justo siete años después de convertirse al catolicismo. El prologuista acierta a aclarar que 'la cosa' se refiere precisamente al meollo de la cuestión, al centro del tema de la fe católica. Pero no sólo toca el asunto religioso desde la peculiar perspectiva de Chesterton, sino que aborda una innumerable cantidad de temas, desde la política a las artes pasando por la economía o la literatura. Y ello es así por la vasta cultura del autor y porque le gustaba referirse a muchos temas relacionados de un modo u otro con la fe, la razón o la religión. 

Este libro recoge artículos ('artículos de fe' lo han llamado los editores) que Chesterton fue componiendo en diversos momentos de su vida. Algunos tratan explícitamente de su conversión, otros se refieren al catolicismo y en todos alienta el espíritu bondadoso, humorístico y paradójico de su autor. 

Hay dos artículos que se titulan exactamente "¿Por qué soy católico?", donde explica las razones de su conversión. Justo al principio del primero dice Chesterton: "Explicar por qué soy católico es difícil: existen diez mil razones que suman una sola razón: que el catolicismo es verdad". Y concluye ese ensayo con estas sabias palabras: "Pero la Iglesia no es un movimiento sino un lugar de encuentro. El lugar de reunión de todas las verdades del mundo". 

Otro artículo se titula "Mis seis conversiones", y en él, con el humor que le caracteriza, explica que en los últimos años ha visto cosas que le hubieran hecho convertirse al catolicismo si no fuera porque ya lo era. El ensayo está dividido en siete partes: "La religión de los fósiles" (las nuevas religiones, pero nacidas hace 300 ó 400 años); "Cuando el mundo se dio la vuelta" (sobre la 1ª Guerra Mundial); "La rendición en cuanto al sexo" (sobre el matrimonio y el divorcio); "El problema litúrgico" (sobre la liturgia, la iglesia anglicana y la anglo-católica); "El hundimiento del materialismo" (sobre el Dr. Forsyth y el materialismo moderno); "El caso de España" (sobre la historia de nuestro país, que Chesterton conocía bien: en concreto, habla de las elecciones generales de 1933 y la revolución de Asturias) y, finalmente, "El pozo y los charcos" (sobre la democracia, la fe y los problemas del mundo moderno, a modo de conclusión).

El libro se completa con ensayos tan sugestivos, amenos e interesantes como "Tres enemigos de la familia", "Vuelve el César", "Budismo y cristianismo", "Santo Tomás Moro" o "Santo Tomás de Aquino", entre otros. Por su originalidad, por la incontrovertible fuerza de sus valores y de sus ideas, por el humor que destila y por su defensa de la fe católica y de la verdad, merece mucho la pena acercarse a este libro, sean nuestras creencias las que sean, incluso si somos ateos encontraremos aspectos de interés en este libro.

Espero haber llamado vuestra atención en torno a este nuevo libro de Chesterton que, por cierto, va acompañado de notas aclaratorias muy ilustrativas sobre personajes de la época del autor. Y espero haber picado vuestra curiosidad hasta el punto de conseguir que os acerquéis a su lectura, si tenéis tiempo y ganas, dado que el vertiginoso mundo actual apenas nos deja espacio para disfrutar de los buenos libros, y éste, sin duda, lo es.

Que Dios os bendiga y la Virgen os proteja siempre. Hasta pronto, amigos.