domingo, 29 de agosto de 2010

DE NUEVO, LOS CHESTERTONS

Con el regreso de las vacaciones, se impone volver al blog, para saludaros a todos, deseando que hayáis pasado un buen verano, o que lo paséis, si es que vais a tener las vacaciones en septiembre. Vuelvo con las pilas recargadas y muchas ganas de seguir escribiendo sobre Chesterton, las novelas de detectives y cualquier otro tema que se tercie. 

De hecho, uno de los libros que he podido leer este verano es el de Los Chestertons, de Ada Jones, la esposa de Cecil Chesterton. Ya que en una entrada anterior os prometí comentar este libro, aquí va la reseña. Se trata de un volumen de memorias, escrito durante los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial, cuando Londres estaba siendo bombardeada por la aviación alemana y se temía por una victoria de los nazis. La autora, como ya escribí, era Ada Jones, periodista y escritora casada con Cecil, hermano menor de G.K. Chesterton. El libro está compuesto por 19 capítulos en los que la autora escribe cómo conoció a los hermanos Chesterton, cómo fue su vida de periodista a principios del siglo XX y termina con la muerte de Chesterton y de su esposa, Frances Blogg

Es un ameno recorrido por la vida íntima de los dos famosos hermanos, aunque no exento de ciertas críticas que luego señalaré. 

Comienza tratando sobre la vida en Warwick Gardens, la residencia de los padres de los Chestertons, Edward, apodado por todos como Míster, y Marie Louise, la madre, por quien Ada Jones sentía un cariño muy especial. De hecho, a ella es a quien dedica los mayores elogios del libro, destacando su inteligencia, su buen gusto y la buena educación que supo inculcarles a los dos hermanos. 

La autora revela muchos datos de la vida familiar en Warwick Gardens: la afición de Edward por el diseño de teatrillos de juguete y otras manualidades o lo concurridas que eran las fiestas en casa de los Chestertons, siempre llena de amigos y familiares. En aquella casa, Ada Jones compartió muchos momentos con la que luego sería su familia y, en especial, con su futuro esposo, Cecil.

Por sorprendente que pueda parecer, aunque llevaban mucho tiempo como novios, Ada tardó mucho en darle el "sí quiero" a Cecil. Tuvo que llegar la Primera Guerra Mundial, en la que Cecil se alistó como voluntario, para que ella aceptase casarse. Es muy emocionante cómo cuenta cada encuentro que tenían, él con su uniforme y ella enamorada. Antes la autora nos relata cómo Cecil fundó junto con su gran amigo Hilaire Belloc el periódico del Eye Witness, que denunciaría la corrupción en la política inglesa de aquellos años. La más célebre de aquellas denuncias fue la del caso Marconi, cuando Cecil y los periodistas del Eye Witness acusaron a varios miembros del gobierno de beneficiarse con la venta de acciones y de comprar títulos nobiliarios. Por aquellas denuncias, Cecil fue juzgado y, cuando todos creían que iría a prisión, la cosa quedo en una multa, algo que enfadó bastante a sus enemigos, los hermanos Isaacs. Fue una gran victoria de Cecil y del Eye Witness

Aquellos años de Fleet Street, la calle donde antaño estaban las redacciones de todos los periódicos ingleses, aparecen retratados por Ada Jones con una mezcla de melancolía, nostalgia y satisfacción por el deber cumplido. La autora menciona muchas veces a lo largo del libro que esa fue una de las épocas más felices de su vida y que tan solo sintió que Gilbert Chesterton tuviera que mudarse de Londres hasta Beaconsfield, donde según ella estaba exiliado y no volvería a ser el mismo, tan chispeante y agudo como antaño. Hay que señalar que fue Frances la que obligó a su marido a salir de Londres, pensando en su salud, y en que el bullicio de los pubs y de la comidilla periodística le afectaría. Pero eso es algo que Ada Jones vio entonces con malos ojos y así lo deja escrito varias veces en su libro. Según ella, esa especie de exilio acabó en parte con el genio de Gilbert, ya que sus mejores obras las escribió antes. Esta opinión es discutible, aunque puede que no le falte algo de razón a la autora.

La Primera Guerra Mundial trastornó la vida de Cecil y tuvo que ser su hermano quien se hiciera cargo del periódico, aunque según Ada Jones no estaba tan capacitado como Cecil para la dirección y administración del diario, el cual cambió con los años su nombre, llamándose New Witness para terminar como el G.K.'s Weekly (El semanario de G.K), para aprovechar la enorme fama del autor. Ada continuó colaborando con el diario refundado, pero siempre lamentó la ausencia de Cecil. En efecto, cuando la Primera Guerra Mundial terminó, Cecil estaba enfermo en Francia y Ada apenas tuvo tiempo de llegar hasta el hospital donde se encontraba para despedirse de su agonizante esposo. Leer las páginas donde relata los últimos momentos de Cecil es de lo más emocionante del libro. Como tributo en memoria de su esposo, Ada impulsó la creación de unas casas donde las mujeres sin empleo y sin familia podrían ser acogidas y cuidadas: se llamaron las "Cecil House" y dieron calor a muchas de aquellas mujeres abandonadas o que habían perdido a sus maridos en la guerra.

También resulta interesante leer lo que la autora nos cuenta acerca de la intimidad de los Chestertons, de su ingenio en las mil y una polémicas en las quese vieron envueltos, o del arte con el que escribían, cantaban o hacían teatro. Así, comenta que a Gilbert le gustaba escribir en habitaciones muy pequeñas, tal vez porque en ellas lograba concentrarse mejor.

Sin embargo, me parece que en el libro sobraban ciertos comentarios acerca de la vida conyugal del matrimonio entre Gilbert y Frances. La autora deja entrever que la influencia de Frances sobre su marido no siempre fue buena para él, y sobre todo, lo que me parece muy grosero por su parte, sugiere que ambos nunca llegaron a realizar el acto amoroso, por culpa de los dolores de espalda de Frances y del excesivo respeto que le tenía Gilbert. Ese comentario es algo de tan mal gusto que Ada Jones podría muy bien el habérselo ahorrado. No obstante, siempre sintió cariño hacia esta pareja y creo que por este desliz no debemos juzgar demasiado duramente a la autora.

Más allá de estas intimidades escabrosas, el libro rezuma datos de sumo interés para todos aquellos aficionados a la vida y a las obras de los hermanos Chesterton. Estoy seguro de que, si llegáis a leerlo, no os defraudará, porque también es un ameno testimonio de toda una época bien reflejada por su autora en todos los campos, desde la política al arte pasando por la literatura.

Os invito a que lo leáis, si tenéis tiempo y ganas, pues estoy convencido de que no os decepcionará y podréis conocer mejor cómo eran los Chestertons.

Que Dios os bendiga, Nuestra Señora os proteja y paséis unos días felices junto a las personas que os quieren. Hasta muy pronto, amigos.

lunes, 19 de julio de 2010

¿ESTAMOS DE ACUERDO?

Hace unos días, dando una vuelta por una enorme librería de Madrid, sin buscarlo para nada me topé con un tomito que me llamó la atención en seguida al ver en su portada el nombre de Chesterton. Siempre que voy a una biblioteca, librería o cualquier establecimiento que tenga libros echo un vistazo a ver si tienen algo de Chesterton. Pues bien, aquel librito se titula ¿Estamos de acuerdo? (Do we agree?) y contiene un debate mantenido por Gilbert Keith Chesterton y George Bernard Shaw en presencia de Hilaire Belloc. La edición española es de mayo de 2010, o sea que acaba de salir de la imprenta, como quien dice. El debate, en cambio, tuvo lugar muchos años antes: en 1923, aunque no pasó a letra impresa hasta 1928.

Chesterton y Bernard Shaw se hicieron muy famosos en la sociedad inglesa de su tiempo (sobre todo en la sociedad londinense) por las polémicas y debates que sostuvieron, a veces desde sus correspondientes periódicos y libros, a veces en público, en forma de debates y conferencias. Este debate fue uno de los más sonados y, por extraño que parezca, no sabemos quien tuvo la acertada idea de ponerlo por escrito y dárselo a la editorial Palmer (en España lo ha publicado la editorial Renacimiento, de Sevilla). Sea como fuere, gracias a ese anónimo transcriptor, podemos gozar de ese debate, después de tantos años pasados. La traducción española ha sido realizada por Victoria León y precede al texto del debate un prólogo de Enrique Baltanás.

Pero ¿de qué trata el debate? De muchas cosas, pero sobre todo trata acerca del distributismo, el movimiento político fundado por Chesterton, Belloc y otros, basado en la doctrina social de la Iglesia Católica, establecida con la Encíclica Rerum Novarum (1891), del papa León XIII. El debate trata sobre capitalismo, comunismo, socialismo y distributismo; sobre los medios de producción; sobre la nacionalización de las minas en Inglaterra; sobre la democracia y la tiranía; sobre las controversias religiosas entre católicos y protestantes y sobre más temas, algunos de los cuales siguen conservando interés para los lectores de hoy.

El libro se lee con mucha facilidad y es entretenido asistir, aunque sea metafóricamente, al debate entre Chesterton y Shaw porque sus agudas argumentaciones están trufadas de humor, ironía e ingenio. Como muestra, os entresaco un momento del debate:

MR. SHAW.-"[...] En ciertos momentos del discurso de Mr. Chesterton he tenido la tentación de levantarme y golpearle con él [con un paraguas] en la cabeza. Tal vez en este momento me sienta tentado a hacer lo mismo con Mr. Belloc. Pero si abusara de mi derecho a hacer lo que quiera con mi propiedad -mi paraguas-, no tardaría en recibir la advertencia -seguramente mediante el puño de Mr. Belloc- de que no puedo tratar mi paraguas en cuanto propiedad mía del mismo modo que un terrateniente puede tratar su tierra. Yo deseo acabar con la propiedad para que la posesión y el disfrute alcancen su grado más alto en todos los sectores de la comunidad [...]"

MR. CHESTERTON.-"De toda la confusión de desconcertantes falacias que Mr. Shaw acaba de ofrecernos, prefiero empezar por la más simple. Cuando Mr. Shaw se abstiene de golpearme en la cabeza con su paraguas, el verdadero motivo -aparte de su auténtica bondad [...]- no es que no posea la propiedad de su paraguas, sino que no posee la propiedad de mi cabeza".

En ese tono tan cordial y jocoso transcurre el debate, que fue presentado por Hilaire Belloc, al cual le correspondieron también las palabras de cierre.

Uno mira los debates de la televisión, sobre todo las agrias y vocingleras tertulias del corazón, y lo compara con este tipo de charla amistosa entre escritores de la talla de Shaw, Chesterton y Belloc y no puede por menos pensar que se ha perdido esa forma elegante de discutir. Por supuesto, después de leído el debate, se saca la conclusión de que en pocas cosas estaban de acuerdo Chesterton y Shaw, pero al menos sí coincidían en algunas cosas y esas son cosas tan importantes como la defensa de la libertad o la búsqueda de la verdad.

Espero que os haya podido interesar lo que os he contado acerca del debate entre Chesterton y Shaw. Estoy seguro de que, si lo leéis, os gustará mucho y os enriquecerá. 

En fin, amigos, quisiera deciros que durante parte del mes de agosto estaré de vacaciones. Os deseo que paséis unas felices vacaciones, que disfrutéis de esos días de descanso, que leáis y compartáis buenos momentos con vuestras familias y amistades. Que Dios os bendiga y hasta pronto, amigos.

martes, 6 de julio de 2010

LOS CHESTERTONS

Por una de esas casualidades de la vida, ayer me encontraba acompañando a mi mujer en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid y nos acercamos a la Librería porque ella buscaba unos libros para un trabajo de investigación que está realizando. Aproveché el momento para ver qué libros de Chesterton podrían tener y descubrí que contaban en sus vitrinas con un montón de volúmenes del escritor inglés pero lo que no podía sospechar es que encontraría un libro detrás del que andaba desde hacía algún tiempo. 

Se trataba de Los Chestertons (The Chestertons, cuya edición original es de 1941; la traducción española es de 2006, publicada por la editorial Renacimiento, con la traducción de Miguel Rivera y prólogo de José Julio Cabanillas), un volumen de memorias escrito por Mrs. Cecil Chesterton, es decir, la esposa de Cecil Chesterton, el hermano menor de Gilbert, y que se llamaba Ada Jones.

Ada Elizabeth Jones (1888-1962) era una joven periodista inglesa que en los primeros años de siglo conoció a los hermanos Chesterton en la famosa Fleet Street, la calle donde estaban la mayoría de los periódicos ingleses de la época. Con ellos y también con su familia, con los padres de aquellos dos hermanos, Edward Chesterton y Marie Louise Grosjean, compartió muchos momentos de su vida. Esos recuerdos fueron los que reunió en su libro sobre Los Chestertons, donde dio a conocer detalles inéditos sobre el carácter de los hermanos y en el que nos refiere anécdotas poco conocidas. 

En la introducción del libro nos adelanta que se había escrito muy poco sobre las facetas humanas del carácter de Gilbert: "su gozo en juegos pueriles; la grandeza de su conversación íntima; su locuras juveniles". Asimismo, nos descubre la personalidad de Cecil, su esposo, para contarnos "las causas por las que luchó con ardor, las manifestaciones de su valor y resistencia, la irresisitible atracción de su personalidad..." Por estas razones y, como retrato de toda una época, la del fin de la era victoriana y la de la Gran Guerra de 1914, así como los periodos que las precedieron y siguieron, este libro es una lectura muy recomendable para todos aquellos que se interesen por ambos escritores ingleses y por su historia.

Ada Jones escribió el libro en pleno desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, cuando ya ambos hermanos habían fallecido (primero Cecil, por culpa de la enfermedad de las trincheras que murió en Francia en 1918; Ada apenas tuvo tiempo de ir a ver cómo su esposo expiraba; más tarde, Gilbert, en 1936, poco antes de que empezase la Segunda Guerra Mundial). 

Ada Jones redactó el libro bajo los bombardeos alemanes y se vio obligada a abandonar su casa, bajo amenaza de ruina, dejándose allí el manuscrito. Más adelante pudo volver y, en un acto de valentía, pudo recuperar las notas que iban a componer el libro sobre Los Chestertons. A ese coraje le debemos la posibilidad de conocer el lado íntimo de los hermanos Gilbert y Cecil Chesterton, así como anécdotas de su familia y del mundo periodístico de la Inglaterra del primer tercio del siglo XX.

Espero que este leve anticipo de reseña os haya parecido interesante. Como es evidente, aún no he podido leer el libro completo, pero cuando lo haga publicaré una reseña como Dios manda para ofrecérosla aquí. Será una de mis lecturas de verano. Es que me hacía ilusión el daros noticia de este pequeño descubrimiento. 

Os deseo que paséis un feliz verano, que descanséis, que leáis libros y compartáis buenos momentos con vuestras familias y amigos. Hasta muy pronto. Que Dios os bendiga.

lunes, 28 de junio de 2010

FRASES CÉLEBRES COMENTADAS

De nuevo con todos vosotros, queridos amigos chestertonianos, por estos rincones de la blogosfera, y una vez más con otra entrega de frases célebres comentadas. 

En esta ocasión he elegido a uno de los grandes "rivales" dialécticos de Chesterton. Me refiero al autor de algunas de las más conocidas e ingeniosas novelas inglesas de ciencia ficción del siglo pasado: Herbert George Wells (1866-1946), el creador de obras como La máquina del tiempo, La guerra de los mundos, El hombre invisible o La isla del Dr. Moreau, entre otras muchas. 

Chesterton e Hilaire Belloc fueron decididos oponentes de algunas de las ideas de Wells, que pertenecía a la Sociedad Fabiana, es decir, el gérmen del partido laborista o socialista de Inglaterra. Se oponían, en particular, a las ideas políticas de Wells y a su concepto de la historia de la Humanidad, expresado en la obra The Outline of History: Being a Plain History of Life and Mankind (1920), a la que Chesterton replicó con su The Outline of Sanity (1927) donde expone sus teorías sobre distributismo. 

Pero no es de todo ello de lo que quería hablaros. Esta ha sido una leve introducción a Wells y a su relación con Belloc y Chesterton que, no obstante la diferencia de ideas, siempre fue cordial y amistosa. Quería traeros algunas de las más célebres frases de Wells para comentarlas. Helas aquí: 

1.-Nuestra verdadera nacionalidad es la humanidad. Es un pensamiento muy acertado y, sin duda, creo que incluso Chesterton habría estado de acuerdo con su compatriota. Hoy que vivimos en tiempos de exacerbados nacionalismos (por cierto, parece que ya salió adelante la sentencia del tribunal Constitucional sobre el malhadado Estatuto de Cataluña), pensar que nuestra única nacionalidad es justo la humanidad resulta alentador. 

2.-La historia humana es cada vez más y más una carrera entre la educación y la catástrofe. Podemos ver aquí cierto pesimismo por parte de Wells, pero no deja de tener razón: la historia humana, sobre todo la del siglo XX, ha sido una sucesión de catástrofes con algunos periodos de paz y de ilustración. Esa lucha entre ilustración y barbarie tal vez se repita hasta el fin del mundo y sea connatural a la especie humana. No sabemos vivir sin pelearnos... 

3.-Éxito: esa cosa vulgar, de mal gusto e irritante que tantos envidian. Todos queremos tener éxito en la vida, ser respetados por nuestros semejantes, ser queridos, que se nos escuche. Y muchos, sin duda, quieren tener éxito. Hoy más que nunca, que vivimos en la sociedad de la imagen, parece que sin éxito eres un don nadie. Para Wells el éxito (y él lo disfrutó con creces) era algo de mal gusto. En cambio, en nuestros días cuántas personas suspiran por tener ese éxito en la vida.

4.-La juventud vive de la esperanza; la vejez, del recuerdo. Así parece ser. Mientras somos jóvenes todo nos parece esperanzador,  alegre, vital. Estamos plenos de fuerza y de optimismo y nos vemos capaces de lograr lo que nos propongamos. Luego llega la vejez y nos asienta el cuerpo y el espíritu. Nos quedan los recuerdos de lo conseguido y de lo que se pudo conseguir. 

5.-El amor es la cosa más grande de todas, mucho más que la misma fama. Creo que todos estaremos de acuerdo en que no hay nada más grande, ni más poderoso, ni más sublime y necesario para el ser humano que el amor. Sin amor no somos nada. Uno puede ser el hombre más famoso y aclamado del mundo que, si le falta el amor, no tiene nada y le falta todo.

Nada más por ahora. Espero que estas frases os hayan gustado. Cuidaos mucho y que Dios os bendiga.

lunes, 14 de junio de 2010

CHISPAZOS CASI VERANIEGOS

Apenas faltan diez días para que comience oficialmente el verano, aunque con los trastornos climáticos de las últimas semanas uno no puede asegurar si estamos ya en verano o en primavera o en vaya usted a saber qué. Antes de que nos pille el verano con sus calores, me apetecía dejar aquí constancia por escrito de algunos chispazos de actualidad, para que los comentemos entre todos, si os parece bien.

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Las últimas encuestas -las de los diarios El Mundo, El País y el Abc, entre otras- señalan que el PP obtendría una holgada mayoría, tal vez mayoría absoluta, si durante estos días se celebraran elecciones generales. Pero hace bien poco esas diferencias entre Psoe y PP no eran tan abultadas. Parece que ha sido el famoso "tijeretazo" del Gobierno -impuesto por las autoridades europeas- lo que ha precipitado ese brusco cambio en la opinión pública. Quedan aún dos años de Legislatura y puede pasar de todo, pero ese desgaste en el Psoe resulta algo difícilmente reversible. Al Gobierno le queda por sacar la reforma laboral y no lo tendrá fácil, habida cuenta de las demandas sindicales. Precisamente hoy mismo los sindicatos CCOO y UGT han anunciado la convocatoria de una huelga general, tal vez para después del verano. Quién sabe si la harán o no, visto el fiasco que supuso la huelga de funcionarios del pasado día 8. Veremos en qué queda todo, pero se avecina un otoño caliente.

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Hablando de elecciones, acaban de concerse los resultados de las elecciones en Bélgica. Han ganado los separatistas flamencos del NV-A (Nueva Alianza Flamenca) y parece que las perspectivas de gobierno son complicadas. Además, en julio Bélgica asume la presidencia europea y puede que para entonces no hubiera formado un gobierno. Es lamentable que un país tan avanzado culturalmente como Bélgica se encuentre al borde de la desaparición por culpa de las eternas concesiones a los nacionalistas. Algo parecido a lo que puede pasar aquí si no se pone freno a las ansias de los separatistas. Por eso será difícil que Astérix pueda volver a viajar a Bélgica...

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El día 11 comenzó el Mundial de Fútbol en Sudáfrica. Las miradas de millones de aficionados al balompié estarán pegadas de los televisores durante un mes. La selección española ya está en Sudáfrica y en esta ocasión existe una especie de confianza y optimismo generalizados sobre las posibilidades de España de ganar la copa del mundo. Con tal de que no se haga el ridículo y se realice un buen papel, yo me conformo, aunque ojalá podamos gritar "España, España" como campeona del mundo el día 11 de julio. Un amigo nuestro, el gran bloguero y escritor Alcides, del blog Los caminos del viajero, ha dejado escrito un pensamiento decididamente acertado: Un deseo para el espectáculo-evasión, alias campeonato mundial de fútbol del año 2010: que gane España y que pierda ‘la roja’. Que así sea.

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Y para terminar, el chispazo chestertoniano. Hoy, día 14 de junio, hace exactamente 74 años desde el fallecimiento de Chesterton. Fue una pérdida muy sentida por su esposa, Frances Blogg, sus amigos -especialmente Hilaire Belloc- y hasta sus rivales dialécticos y literarios. No quería que pasase este día sin un recuerdo y una oración por el eterno descanso del alma del genio inglés, aunque tengo para mí que ya descansa en el seno de Dios, junto a los suyos, y seguramente siga dialogando sobre esto, aquello y lo de más allá, en una conversación infinita e infinitamente animada. 

Gracias por vuestra paciencia al leer estas líneas. Como siempre, os deseo lo mejor. Cuidaos mucho, que Dios os bendiga y hasta la próxima.

jueves, 10 de junio de 2010

CHESTERTON SEGÚN BORGES

Jorge Luis Borges ha sido, sin la menor duda, el escritor de lengua española más influido por Gilbert Keith Chesterton, como él mismo reconoció en varias ocasiones. Esa influencia se puede observar claramente en el estilo de Borges y en algunos de los temas desarrollados en sus relatos, comunes a ambos autores. Es cierto que el tema religioso, por ejemplo, tuvo puntos de vista y tratamientos muy distintos en cada escritor pero es innegable que la fascinación por lo policiaco o el deseo de lograr un estilo artístico de escritura les une a los dos.

Borges reflexionó varias veces acerca de la figura y la obra del autor inglés pero fue en un breve ensayo titulado "Sobre Chesterton", escrito en los años cuarenta, donde mejor trató el tema. En ese ensayo podemos leer alguna opiniones muy interesantes del maestro argentino sobre Chesterton. 

Así, comienza poniendo en contraste las ficciones detectivescas de Edgar Allan Poe con las de Chesterton: "Cada una de las piezas de la Saga del Padre Brown presenta un misterio, propone explicaciones de tipo demoníaco o mágico y las reemplaza, al fin, con otras que son de este mundo". Es una observación cierta, ya que los crímenes que aparecen en los cuentos del Padre Brown presentan a veces historias llenas de magia y de fantasías imposibles, pero el buen curita se encarga de dar una explicación racional a aquello que se nos mostraba como imposible o irracional.

Borges también acertó a señalar un hecho indiscutible: que Chesterton es a menudo juzgado por el credo religioso al que se convirtió: "[...] los católicos exaltan a Chesterton, los librepensadores lo niegan. Como todo escritor que profesa un credo, Chesterton es juzgado por él, es reprobado o aclamado por él". Incluso hoy en día hay mucha gente que le juzga como católico, olvidando que no siempre lo fue y que en muchas circunstancias demostró una comprensión y una amplitud de miras ausente en otros autores.

Más adelante, Borges comenta el hecho de que el autor inglés se hubiera resistido a ser clasificado como un creador de pesadillas, pero para el argentino lo fue: "Pregunta si un hombre tiene tres ojos, o un pájaro tres alas; habla, contra los panteístas, de un muerto que descubre en el paraíso que los espíritus de los coros angélicos tienen sin fin su misma cara; habla de una cárcel de espejos; habla de un laberinto sin centro; habla de un hombre devorado por autómatas de metal; habla de un árbol que devora a los pájaros y que en lugar de hojas da plumas..." Esta presencia de lo siniestro, de lo terrible, de lo monstruoso, está en Chesterton, y Borges estuvo muy atinado al saber destacarla como uno de los rasgos distintivos del genio inglés. 


Borges reconoció la influencia de Chesterton en numerosas ocasiones, incluso dentro de sus ficciones. Así, el célebre relato del "Tema del traidor y del héroe" comienza con estas palabras: "Bajo el notorio influjo de Chesterton (discurridor y exornador de elegantes misterios) [...], he imaginado este argumento". Y también en los relatos contenidos en el libro Seis problemas para don Isidro Parodi, escrito al alimón, a dos manos, con su íntimo amigo Adolfo Bioy Casares, se deja ver la sombra del autor británico, tanto en el estilo de la narrativa como en los argumentos de las historias. Huelga decir que esas influencias chestertonianas no restan ni un ápice de originalidad a la narrativa del autor argentino.

En definitiva, como Borges señaló en otro lugar, Chesterton bien pudo haber sido un escritor como Edgar Poe o como Franz Kafka, con quien le pone en contraste al final del citado ensayo breve, pero prefirió ser Chesterton y debemos agradecérselo. Pudo ser un autor cuya obra estuviera repleta de mundos obsesivos, atroces, perversos o desoladores, pero algo, una especie de esperanza o de fe en lo humano y en lo divino, algo extraño, maravilloso y conciliador brilló siempre en su pensamiento y en su prosa, y ese algo lo distingue de ambos autores, tan atormentados por sus fantasmas.

Jorge Luis Borges supo desentrañar perfectamente la personalidad y la obra de Chesterton, de forma que podemos leer sus cuentos -historias que él juzgó inmortales, incluso aunque muriese el género policial- bajo el acertado el prisma borgiano. Merece la pena que leamos las obras de los dos escritores: en ningún caso nos dejarán indiferentes, porque son dos maestros de la narrativa del siglo XX. La perspectiva de Borges aclara y despeja la obra chestertoniana. Por ello, debemos gratitud al genio argentino que tan artística y claramente supo darnos su visión de Chesterton.

domingo, 6 de junio de 2010

EL TEST DE LOS LIBROS

Hace unos días que mi esposa, que es toda una amante de los libros, al igual que yo, me sugirió que hiciera un test muy sugerente sobre libros que había encontrado en Facebook. Bueno, pues lo hice y aquí os dejo los resultados. 

Ahora que se está celebrando en Madrid la Feria del Libro, puede ser un buen momento para realizar este test. Si os resulta interesante, podéis hacerlo también. Copiad las preguntas y escribid vuestras propias respuestas. Es curioso ver cómo los libros que leemos o nos gustan de algún modo  nos definen y dibujan nuestra forma de ser o de pensar. 

Espero que os guste y que me contéis vuestras opiniones. Aquí tenéis las preguntas y mis propias respuestas.

1) ¿De qué autor tienes más libros?
De Gilbert K. Chesterton.

2) ¿De qué libro tienes más copias?
Del Quijote, de Cervantes.

3) ¿De qué personaje de ficción estás secretamente enamorado?
De Sherlock Holmes.

5) ¿Qué libro has leído más veces en tu vida?

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

6) ¿Cuál fue tu libro preferido a los 10 años?

Alguno de "Elige tu propia aventura".

7) ¿Cuál fue el peor libro que leíste el año pasado?
No lo recuerdo; creo que no hubo ninguno realmente malo.

8) ¿Cuál fue el mejor libro que leíste el año pasado?

Lo que vi en América, de G. K. Chesterton.

9) ¿Si fueses a obligar a alguien a leer un libro cuál sería?

El Quijote, o tal vez Hamlet.

10) ¿Quién crees que debe ganar el Premio Nobel en Literatura?
No sé. Antes de que muriera, pensaba en Miguel Delibes. Hoy se lo daría a Mario Vargas Llosa. Ya toca un Nobel español o hispanoamericano, eh.

11) ¿De qué libro te gustaría más que hicieran una película?

Del Ulises, de Joyce, aunque sería difícil de adaptar.

12) ¿Describe el sueño más extraño que involucre un escritor, un libro o un personaje?
Un sueño en el que yo charlaba con Borges.

13) ¿Cuál es el libro más culto que has leído en tu vida?
La cultura del Renacimiento en Italia, de Jacob Burckhardt.

14) ¿Cuál es el libro menos culto que has leído en tu vida de adulto?
He leído muchos cómics y novelas gráficas, pero no me parecen libros incultos.

15) ¿Cuál es el libro más difícil que has leído en tu vida?
La crítica del juicio, de Kant.

16) ¿Prefieres a los autores franceses o a los rusos?
Para poesía a los franceses, para novela a los rusos.

17) ¿Shakespeare, Milton, o Chaucer?
Shakespeare, sin duda, pero también Chaucer.

18) ¿Qué es lo más embarazoso de tu lectura?

La falta de tiempo.

19) ¿Cuál es tu novela favorita?
El hombre que fue jueves, de G. K. Chesterton.

20) ¿Minicuento?
Aparte de los clásicos de Monterroso o Arreola, me quedo con los de Max Aub.

21) ¿No ficción?
Libros de ensayo amenos, como algunos de Umberto Eco.

22) ¿Cuál es tu escritor favorito?
¿Hace falta que lo escriba? Pues claro, Chesterton. Aunque son cientos mis autores favoritos.

23) ¿Cuál es el escritor más sobrevalorado del mundo?

A esta contesto lo que mi mujer: Dan Brown.

24) ¿Qué libro te llevas a una isla desierta?

Podría contestar lo de Chesterton, que a una isla desierta me llevaría un manual sobre como construir lanchas, pero seré más correcto y diré que la Biblia.

25) ¿Y... qué estás leyendo ahora?

El hombre delgado, de Dashiell Hammett, una novela negra muy entretenida, con los detectives Nick y Nora Charles.